Durante el día de ayer, el CEO de paypal, Enrique Lores, denominó como “especulaciones”, al referirse a la supuesta oferta de adquisición de Stripe hacia Paypal por 53.000 millones de dólares. Lores no quiso hacer comentarios específicos, pero sus declaraciones implicaban que la oferta de Stripe no cumplía con los estándares de PayPal, y que la junta directiva mantenía su plan actual para gestionar el negocio.
Sin duda, Lores dijo lo correcto. La junta está "abierta" a ofertas y comparará cualquiera con su propio plan para elegir "la opción que genere más valor".
La oferta de Stripe, supuestamente realizada con la firma de capital privado Advent, era demasiado baja; no cabe duda. Es posible que tuviera elementos que la hicieran poco atractiva, como la falta de financiación garantizada. Quizás el consejo esté negociando con Stripe y Advent en secreto para mejorar la oferta. Puede que el consejo esté explorando otras opciones discretamente. Pero es común en estas situaciones que un consejo abra públicamente una subasta a todos los interesados para ver cuánto estaría dispuesto a pagar alguien. PayPal no lo ha hecho. Está dejando que los accionistas confíen en que el consejo sabe lo que hace.
Eso es pedir demasiado. Después de todo, PayPal ha sido un desastre en los últimos años, con una caída de sus acciones de aproximadamente el 80% desde 2021, a medida que el crecimiento se ha ralentizado drásticamente y rivales como Apple Pay se han afianzado.