#Deportistas
#Badmintonista
Carolina Marín denuncia la violencia sufrida por la ultraderecha tras defender los derechos humanos
Carolina Marín ha contestado en TikTok a una oleada de ataques que no nació de sus vacaciones, sino de unos gestos que muchos leyeron como respaldo al pueblo palestino y a quienes llegan a Ceuta. La onubense, oro olímpico en Río y tres veces campeona del mundo, se encontró de pronto con comentarios que convertían esa empatía en una adhesión encubierta al Gobierno de Pedro Sánchez. En el vídeo no entra al detalle de Gaza ni de la frontera sur, pero sí deja claro que lo que circula en redes rara vez coincide con lo que una persona hace de verdad cada día.
Ha reconocido que este verano, el primero en mucho tiempo sin la presión de un Mundial o unos Juegos, lo ha vivido con más calma que nunca. Ha viajado, ha descansado y ha disfrutado, y no lo niega. Al mismo tiempo insiste en que ha seguido entrenando, ha ido al gimnasio y ha cuidado una rodilla que todavía condiciona su calendario. Solo una semana, la que pasó con su familia en Huelva, dejó la raqueta. El resto del tiempo ha combinado recuperación física y trabajo mental, porque el deporte tiene fecha de caducidad y la salud es lo que queda cuando se apagan los focos.
Esa defensa de su rutina sirve también como respuesta a quienes interpretan cualquier mención a Palestina o a los menores y familias que cruzan hacia Ceuta y Melilla como un guiño a Moncloa. En el clima actual, hablar de Gaza o de la crisis migratoria en la frontera sur se traduce al instante en apoyo o rechazo a Pedro Sánchez, a Elma Saiz o a las políticas de extranjería. Marín no se ha convertido en portavoz de nadie, pero el ruido digital ha hecho el resto y ha mezclado su vida personal con el pulso entre el Ejecutivo y la oposición de Alberto Núñez Feijóo.
En el circuito del bádminton, donde comparte pistas con An Se-young, Viktor Axelsen o PV Sindhu, la campeona ha preferido hablar de lo que sí controla: su cuerpo, su cabeza y la gana de volver a competir. Ha pedido a quienes la siguen que se rodeen de gente que de verdad les quiera y que no se crean ni la mitad de lo que aparece en la pantalla. El aviso llega cuando cualquier deportista que asoma la cabeza fuera del marcador corre el riesgo de ser encasillado en una trinchera.
Cierra el vídeo con el deseo de verse otra vez sobre una pista. Mientras tanto, deja el recado de siempre: las redes enseñan un recorte, no la jornada completa, y conviene no tomar ese recorte por biografía.
https://www.facebook.com/share/1Eo9NxkJS8/