#Hagamos_un_repaso 280826
2/4 (Parte 1/4 en https://t.me/akashacomunidad/4340)
Vamos a usar un ejemplo más epidemiológico. Supongamos que de cada 10,000 personas que se exponen a un virus, 2 se enferman. Entonces hacemos dos grupos de 10,000 personas, uno que recibe una vacuna y otro que no. Después de un año, en el grupo vacunado contamos 1 caso, y en el grupo no vacunado, contamos 2 casos. La diferencia relativa es del doble en el número de casos. ¡El doble!
Se oye como mucho, ¿no?
Pero, en términos absolutos, la diferencia en el número de casos fue de 1 caso.
Eso ya no se oye como mucho.
Vamos a hacerlo un poco más estricto, con los mismos casos que pongo arriba. En el grupo vacunado, tendríamos 1 caso entre 10,000 personas en un mes. Eso me da una tasa de 0.0001 casos en ese grupo. En el grupo no vacunado, tendríamos 2 casos entre 10,000 personas en un año. Eso me da una tasa de 0.0002 casos en ese grupo. El riesgo relativo es de 0.0001 entre 0.0002, lo que me da 0.5. Para obtener la reducción en el riesgo absoluto que confiere la vacuna, a 1 le resto el riesgo relativo (1-0.5; o si prefieren multiplicamos ambos por 100 para expresarlo como porcentaje), lo que me da 0.5 o 50%. Es decir, que la vacuna redujo el riesgo a la mitad. A ese numerito le llamaremos “eficacia”, y en este ejemplo concreto sería del 50%.
Antes de irnos a la farmafia para comprar la vacuna y obtener la protección del 50%, respiren hondo y escuchen a su pepegrillo interior que les está haciendo una pregunta: “Pero ¿qué tan frecuente es la enfermedad?”. Si calman su pánico, verán que no parece ser muy frecuente la enfermedad en la población, ¿o sí? Digo, incluso en el grupo no vacunado, que era de 10,000 personas igual que el otro grupo, solo se dieron 2 casos en el año que duró el estudio. Es decir, no es nada frecuente que se enfermen. Y bajo ese escenario, una reducción del 50% en el riesgo ya no es tanto, porque una reducción de 50% de 0.0002 es 0.0001. Ya no convino tanto la protección, ¿no les parece? Porque, si mi riesgo de esa enfermedad es casi cero, entonces algo que me protege en 50% de ese casi cero es… ignorable.
Pero (y aquí es donde la puerca tuerce el rabo), las farmafiacéuticas suelen anunciar grandilocuentemente solo la reducción en el riesgo relativo y no la diferencia en el riesgo absoluto. ¡Pues claro! Porque si lo hicieran, perderían clientes y perder clientes quiere decir perder billones y billones. Mejor es para ellos comercializar con el miedo, y lo hacen con creces, ayudados, por supuesto, por los medios tradicionales de comunicación, los influencers, los médicos – y dentistas – vendidos, y las autoridades sanitarias (muchas también vendidas).
¿Importa? Pensarán algunos. Digo, una reducción del 50% aunque sea de poquito, es más que nada. Pues no; difiero, porque con cualquier fármaco, hay algo que se conoce como riesgo:beneficio. Es decir, qué tanto beneficio obtengo al usarlo en relación con qué tanto riesgo tengo de que se presenten efectos adversos al usarlo. Si la eficacia (recuerden, es la reducción del riesgo relativo) de una vacuna es de 95% para evitarte que enfermes gravemente, y tu riesgo absoluto de que te ocurra “X” sin la vacuna es de 80% (muy alto), entonces, podrás decir, “pues, me baja el riesgo absoluto del 80% al 4% [recuerden que se calcular 1-RR, o sea 100%-76%] lo cual, es buenísimo si no me quiero enfermar gravemente”.
Vamos a hacer una pausa para los cálculos para aquellos que tienen aversión a las matemáticas. ¿Qué hice para el cálculo? Solamente esto: 80% x 0.95 = 76%. Luego, 80% - 76% = 4%. (Contnúa en https://t.me/akashacomunidad/4342)